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incontinencia

El pañal Condón Tapón anal Cateterización de la vejiga Cateterización fecal Promover la continencia Examen de orina y heces
  • El pañal
  • condón
  • Enchufe anal
  • Cateterización de la vejiga
  • Cateterismo fecal
  • Promover continencia
    • Incontinencia fecal
  • Pruebas de orina y heces.

Promover continencia

La promoción de la continencia tiene implicaciones muy importantes en las esferas social, psicológica y económica. Dado que la incontinencia afecta a muchas personas, no solo a los ancianos, es imprescindible intentar intervenir con las herramientas adecuadas. Las intervenciones deben apuntar a mejorar la calidad de vida, la autonomía y la vida sexual de la persona. La vergüenza es a menudo la causa de la falta de comunicación del problema al médico o la enfermera; En otras ocasiones, este trastorno se considera inevitable o fisiológico.

Lo primero que debe hacer es un análisis cuidadoso de los factores que pueden afectar o precipitar la incontinencia. Se ha visto que el deterioro cognitivo es la base de la incontinencia, pero los impedimentos ambientales (barreras arquitectónicas), las terapias farmacológicas, los trastornos motores, etc. también pueden agravar la alteración.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina y se manifiesta de varias maneras:

  • incontinencia transitoria: deriva de episodios agudos como confusión mental, infecciones del tracto urinario;
  • Incontinencia de urgencia: es la pérdida de orina inmediatamente después de sentir el estímulo;
  • incontinencia de esfuerzo: ocurre cuando los músculos abdominales se comprimen involuntariamente, por ejemplo, con tos o estornudos;
  • incontinencia mixta: ocurre cuando hay una concomitancia de estrés y urgencia;
  • incontinencia funcional: es causada por la dificultad para ir al baño debido a la presencia de trastornos motores y / o barreras;
  • incontinencia de reflujo: ocurre cuando la vejiga está demasiado relajada;
  • Incontinencia total: es la pérdida continua de orina.

La presencia de heces duras (fecalomas) en la ampolla rectal puede determinar la incontinencia urinaria, antes de realizar cualquier operación es importante excluir su presencia.

En el tratamiento de la incontinencia urinaria, se debe prestar especial atención al control de los líquidos ingeridos durante el día, así como a la ingesta de café y alcohol. La introducción de líquidos debe planificarse de modo que, después de la ingestión, exista la posibilidad de ir al baño sin dificultad: beber y salir de la casa inmediatamente después, sin tener la oportunidad de ir al baño, no es correcto. La cafeína y el alcohol, gracias a su efecto diurético, pueden exacerbar el estímulo sin una respuesta rápida. Muchas drogas pueden aumentar la producción de orina (efecto diurético), con un sentido relativo de urgencia y un aumento en la frecuencia de micción, o disminuir el estado de vigilia al no permitir que el sujeto sea consciente del estímulo. La disposición para ir al baño o la restricción en la silla de ruedas son impedimentos para la evacuación correcta; incluso los sujetos de hogares de ancianos requieren una asistencia intensa que no siempre es posible debido a una falta general de tiempo.

A los sujetos colaboradores se les puede ofrecer una intervención para el tratamiento de la incontinencia llamada vaciado guiado.

El vaciado guiado es una técnica conductual que tiene como objetivo controlar la incontinencia a través de intervenciones destinadas a modificar la forma de reacción del paciente ante la pérdida de orina.

La diferencia entre los sistemas de recolección (pañales, condones y similares) y este método radica en el hecho de que con esta técnica no es el "pañal que ha cambiado" sino la actitud de quienes deben ayudar a la persona en dificultades.

A través del control (monitoreo) de las evacuaciones, la sugerencia de orinar y el estímulo inducen a la persona a tener eliminaciones más regulares.

En la práctica, el vaciado guiado presta mucha atención a los intervalos con los que el sujeto orina y lo acompaña regularmente al baño, invitándolo a eliminar. Si la persona puede colaborar, es aconsejable tener un diario donde registrar, durante aproximadamente 3-5 días, la frecuencia con la que se produce la orina (micción) y la cantidad de líquidos que se beben; de esta manera, tiene una idea vaga de los ingresos y gastos y puede planificar el trabajo que se realizará más adelante.

Esta intervención es fácil de entender pero requiere la disponibilidad de quienes la ayudan. La estrategia ganadora debe construirse siguiendo la relación con mucho cuidado, utilizando dispositivos de llamada, cualquier ayuda para facilitar la comprensión cuando esto se modifica, como, por ejemplo, dibujos que representan el baño.

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Incontinencia fecal

La incontinencia fecal es la pérdida involuntaria de gases y heces, sin el control de la voluntad.

Las formas más frecuentes son:

  • incontinencia de impacto fecal: es el trastorno más frecuente en personas de edad avanzada y es causado por la presencia de heces duras en el recto, lo que determina su distensión e irritación con las heces líquidas con fugas;
  • incontinencia funcional: es causada por la falta de reconocimiento de la necesidad de evacuar debido a diversas enfermedades;
  • incontinencia sintomática: es la expresión de una enfermedad del recto o del colon;
  • Incontinencia anorrectal: es causada por daño a los nervios después de una enfermedad o trauma.

El médico debe realizar una evaluación precisa del paciente con estreñimiento y, más adelante, será posible intervenir con una serie de estrategias específicas.

En el caso de la incontinencia de impacto fecal, como ya se mencionó como la más frecuente en los ancianos, es necesario proceder con la extracción del material fecal presente en la ampolla. La extracción ocurre mediante exploración rectal manual y evacuación relacionada de los fecalomas.

Cuando el recto está libre y, por lo tanto, ya no se estira, cesa la filtración del material fecal. A menudo es necesario establecer un programa de manejo del estreñimiento.

Las otras técnicas de comportamiento deben ser realizadas por personal experimentado.

La administración irreflexiva de laxantes a sujetos con trastornos cognitivos o que no sienten la necesidad de evacuar es un grave error. La evacuación normal se produce gracias al empuje proporcionado por la contracción de los músculos del abdomen (presión abdominal), sin empuje no salen las heces, por lo tanto, los laxantes pueden aumentar la contracción del intestino y en algunos casos producen diarrea sin que las heces formadas puedan ser eliminado En estos casos, el manejo correcto implica el uso de enteroclismos que estimulan la parte final del intestino permitiendo una evacuación más fisiológica.

Esta breve presentación tiene como objetivo aclarar que la incontinencia fecal es a menudo la expresión de un trastorno que en muchos casos puede tratarse. La voluntad de acompañar a la persona al baño y un programa que tiene como objetivo estimular las evacuaciones en momentos específicos del día (después del desayuno, el reflejo estimulante reflejo es intenso) son de gran importancia en el manejo del sujeto con incontinencia. Cuando todas las operaciones fallan, es necesario recurrir a ayudas absorbentes, en primer lugar el pañal.

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