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Higiene perineal

La higiene genital, es decir, la higiene íntima, también se llama higiene perineal. Este tipo de limpieza, si es realizada por otras personas por falta de fuerza de la persona asistida o por otras razones, puede causar una vergüenza considerable tanto para quienes la reciben como para quienes la realizan. Por esta razón, es necesario favorecer la autonomía del individuo para que pueda limpiar de forma autónoma pero, en el caso de que la persona no pueda llevar a cabo la atención higiénica de forma independiente, son necesarias intervenciones compensatorias o sustitutivas. Salvaguardar la privacidad es fundamental.

Para llevar a cabo la higiene, es bueno conocer algunas reglas importantes. La higiene del perineo, aunque parezca trivial, no lo es en absoluto; un procedimiento incorrecto puede causar infecciones y, en algunas personas con afecciones generales comprometidas, estas infecciones son responsables de reacciones sistémicas, es decir, afectan a todo el organismo, con fiebre e incluso riesgos importantes. Por lo tanto, es bueno no subestimar lo que está a punto de emprender. Los principios generales que deben respetarse son los siguientes.

  • Comience a lavar desde las áreas más limpias y sucias. Si haces lo contrario, ¡los microbios se encuentran dispersos por todas partes!
  • Dado que la higiene se realiza cuando la persona está en la cama y necesita desnudarse, es posible ver la piel y resaltar posibles daños (llagas, infecciones de la piel, hernias, etc.).
  • Cuidado del medio ambiente: privacidad, temperatura, iluminación, comodidad son factores a los que se debe prestar especial atención.

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Las herramientas

El material necesario para llevar a cabo la higiene de la cama es el siguiente:

  • durmientes desechables e impermeables;
  • guantes desechables no estériles;
  • sartén;
  • jarra de agua tibia;
  • jabón de higiene íntima (pH 5.5);
  • perillas, preferiblemente desechables;
  • ropa limpia;
  • toalla;
  • bolsa de plástico para eliminar desperdicios.

Si la persona puede colaborar, es bueno preguntar si debe evacuar antes del tratamiento, para evitar hacer el trabajo dos veces.

Preparar el medio ambiente básicamente significa regular la temperatura, cerrar las cortinas y asegurarse de que haya la iluminación adecuada. La cama se prepara colocando la barra transversal desechable con la parte absorbente hacia arriba y la parte plastificada en contacto con el colchón.

La técnica consta de cuatro etapas:

  1. insertando la sartén;
  2. higiene del perineo;
  3. enjuague;
  4. secado.

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Procedimiento en humanos

El procedimiento varía según el sexo del paciente: si se trata de un hombre, es necesario colocarlo en posición supina, descubrir la parte a lavar, flexionar las piernas e insertar la sartén. Es necesario tratar de detectar cualquier signo de daño en la piel, como maceración o infecciones de la piel.

Luego proceda a ponerse los guantes, vierta una pizca de jabón sobre la perilla humedecida y comience la limpieza desde el interior del muslo, tanto a la derecha como a la izquierda; luego te acercas al pene, descubres el prepucio y expones el glande (la parte superior del pene). Esta maniobra es de fundamental importancia para la correcta higiene íntima.

Si no se practica la higiene en el glande, entonces si la punta del pene no está expuesta con la operación anterior, es imposible eliminar la sustancia blanquecina, llamada esmegma, que se forma regularmente y es responsable de posibles infecciones.

Por lo tanto, el glande, el pene y el escroto (la bolsa que contiene los testículos) deben lavarse y enjuagarse cuidadosamente; cubra el glande solo después de enjuagarlo bien y continúe hacia las nalgas, luego termine con el ano. Olvidar cubrir el glande del pene puede causar hinchazón y asfixia (edema) en la punta del pene. Al final de estas operaciones, puede quitar la sartén y eliminar todo el material de desecho en el inodoro.

Es importante nunca lavarse de las nalgas que van del ano al pene, porque las bacterias serían llevadas a un sitio extraño y potencialmente peligroso.

Al final de la limpieza, es bueno secar los pliegues con cuidado, para dejar la piel bien seca. Además, se puede usar un secador de pelo, teniendo cuidado de no quemar la parte afectada. ¡Por supuesto, antes de usar el secador de pelo, se debe quitar el recipiente que contiene el agua!

Si observa áreas enrojecidas, puede aplicar un "velo" de pasta de óxido de zinc, sin exceder las dosis, ya que se produciría el efecto contrario. Después de hacer todo esto, puede quitar la barra transversal y hacer que el paciente se ponga ropa limpia.

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Procedimiento en mujeres

Si ayuda a una mujer, como en el caso anterior, se la coloca en posición supina, se descubre la parte que se va a lavar y, flexionando las piernas, coloca la sartén debajo de las nalgas. Nuevamente, debe tratar de detectar cualquier signo de daño en la piel, maceración o infecciones de la piel.

Después de ponerse los guantes desechables, vierta una gota de jabón sobre la perilla humedecida y limpie el interior del muslo, derecha e izquierda; Una vez que llegue a los genitales, procedemos a la limpieza del monte del pubis (el llamado monte de Venus), limpiando los labios mayores de arriba a abajo y, por lo tanto, abriendo y lavando los labios menores. Es importante detenerse alrededor del clítoris y eliminar las secreciones que tienden a asentarse espontáneamente y facilitan la aparición de infecciones.

La operación de limpieza real concluye con la higiene de las nalgas y el ano, haciendo que el agua fluya hacia la sartén con abundante enjuague. En este punto, puede quitar la sartén y eliminar el contenido del inodoro.

Es importante que nunca se lave las nalgas y el ano a la vagina y la uretra, ya que esto correría el riesgo de introducir bacterias peligrosas en el área y, por lo tanto, desencadenar infecciones.

Al final del lavado, puede proceder a secar los pliegues con cuidado. Es importante que la piel permanezca seca, ya que la humedad favorece la aparición de infecciones (para este propósito, teniendo mucho cuidado de no quemar la piel del paciente, también puede recurrir al uso de un secador de pelo, eligiendo el menor grado de calor).

Si observa áreas enrojecidas, puede aplicar un "velo" de pasta de óxido de zinc (lo mismo que también se aplica a los bebés, al cambio de pañales, si tienen enrojecimiento), teniendo cuidado de no exceder las dosis, ya que es tendría el efecto contrario. El último paso es quitar la barra transversal y hacer que el paciente se ponga ropa limpia.

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