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El movimiento

El daño de la inmovilidad Prevención del daño de la inmovilidad Gimnasia activa Gimnasia pasiva Transferencias de la cama a la silla de ruedas y viceversa Productos de apoyo para facilitar el movimiento
  • El daño de la inmovilidad.
  • Prevenir daños por inmovilidad
    • Coloque a la persona en la cama
  • Gimnasia activa
  • Gimnasia pasiva
  • Traslados de la cama a la silla de ruedas y viceversa.
  • Productos de apoyo para facilitar el movimiento.

Prevenir daños por inmovilidad

La prevención de daños debidos al alojamiento debe llevarse a cabo sin demora en todos los sujetos que están en cama por diversas razones.

Si el paciente es anciano, el daño puede desarrollarse en unos pocos días y, en el caso de las úlceras de decúbito, en unas pocas horas. La posición en la cama debe ser lo más fisiológica posible, todas las actitudes antinaturales deben prevenirse y corregirse. La alineación de los segmentos del cuerpo debe lograrse gracias al mantenimiento regular del patrón postural, el uso de cualquier ayuda para aliviar la presión en áreas propensas a las llagas, el uso de herramientas para levantar las mantas, etc. Para ser más claro, la falta de movilidad combinada con la fuerza de la gravedad produce todos los efectos antes mencionados. Dado que la reducción a cero de estas fuerzas no puede tener lugar por completo (para vencer la fuerza de la gravedad uno tendría que estar en el espacio), la intervención debe apuntar a minimizar sus efectos. El dolor puede forzarlo a adoptar posiciones particulares (analgésicas) que limitan mucho el movimiento. El conjunto de signos y síntomas descritos para los diversos aparatos se llama síndrome de inmovilización o atrapamiento. El sistema esquelético está muy afectado por el efecto nocivo de la inmovilidad, los principales trastornos articulares son:

  • contracturas musculares;
  • el pie equino o la flexión plantar (el pie permanece estirado y no es posible hacer que se extienda hacia arriba);
  • la rotación del fémur;
  • dolor de hombro y aducción;
  • La rotación del brazo.

En el caso de que el sujeto no pueda moverse de forma autónoma en la cama, es necesario que los cambios de posición sean realizados por operadores o familiares siguiendo un esquema cronometrado.

Se debe prestar especial atención a la elección del colchón y la red que lo sostiene. Los colchones disponibles en el mercado están hechos de diferentes materiales, como látex o poliuretano. En los hogares a veces todavía hay viejos colchones y redes de lana que no permiten una postura fisiológica.

Una base de cama adecuada debe limitar el hundimiento de la persona al máximo y, a veces, puede ser necesario insertar un eje debajo del colchón para garantizar la alineación del cuerpo.

Finalmente, un buen colchón debe estar hecho de material adecuado para aliviar la presión corporal.

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Coloque a la persona en la cama

Las posiciones tomadas por la persona en la cama también se llaman úlceras de decúbito, por lo tanto:

  • el decúbito dorsal o la posición supina;
  • el decúbito lateral derecho e izquierdo;
  • La posición propensa.

Decúbito dorsal Esta posición debe tener en cuenta la alineación de la cabeza con el tronco.

La cabeza y los hombros deben estar soportados por una almohada para que la cabeza no se extienda hacia atrás. Una almohadilla suave detrás del área lumbar mantiene la curvatura derecha, las piernas no deben girar hacia afuera (rotación adicional del fémur) y, por lo tanto, el uso de cojines o sacos de arena cerca de las caderas puede corregir este problema.

Un cojín grande, no demasiado alto, colocado debajo de toda la longitud de las pantorrillas evita la presión sobre los talones y la formación de llagas. Las plantas de los pies deben colocarse en un estribo para evitar la flexión plantar del pie (equinismo).

La posición semisentada o Fowler es una variante del decúbito dorsal, en el que la cabeza se eleva 45-60 °. Aunque ampliamente utilizada, esta postura, sin embargo, favorece la aparición de lesiones por presión muy graves en el sacro. Antes de dejar que los pacientes lo tomen, verifique que sean capaces de mantenerlo y, en cualquier caso, si no pueden moverse de forma independiente, es bueno no dejarlos permanecer en posición semisentada durante más de una hora consecutiva.

Decúbito lateral Cuando está en posición de decúbito lateral, el sujeto se coloca de lado; la cabeza debe estar apoyada con una almohada y el brazo sobre el que descansa el paciente no debe ser aplastado por el peso del cuerpo, ya que esta posición dificulta el retorno venoso y, a veces, también arterial.

El costado no debe soportar el peso del cuerpo, ya que se vería estresado por fuerzas demasiado intensas: es preferible colocar al paciente con una rotación de 30 ° con respecto al colchón.

Las piernas deben estar separadas por un cojín para que las prominencias óseas no se toquen entre sí.

Decúbito prono En esta posición, el paciente descansa sobre el abdomen con la cabeza vuelta hacia un lado. Esta posición tiene la ventaja de liberar la parte dorsal de la presión, garantiza una buena distensión de las caderas y las rodillas y se usa a menudo para el drenaje de las secreciones bucales.

El paciente debe colocarse sobre el abdomen con una almohada debajo de la cabeza, una debajo del abdomen y otra debajo de las piernas. Además de las ventajas, también hay condiciones que no permiten al paciente asumir esta posición: todas las enfermedades de la columna vertebral, insuficiencia respiratoria, insuficiencia cardíaca y equinismo del pie no son compatibles con la posición de decúbito prono.

Si el sujeto se ve afectado por trastornos cognitivos, esta posición debe controlarse para evitar que al mover la cabeza ya no pueda respirar.

Para mantener posturas correctas, es necesario usar cojines y cuñas para aplicar cerca de las articulaciones o debajo de las partes anatómicas.

El poliuretano, también llamado gomaespuma, es un material sintético cuya mayor o menor suavidad está relacionada con la cantidad de aire insertado en la mezcla durante la fase de procesamiento.

Los materiales de última generación son sensibles a la temperatura, es decir, se ven afectados por el calor y el peso del individuo, formando una "huella" del cuerpo en la superficie de soporte. Las cuñas deben colocarse detrás de la espalda cuando el paciente está en una posición de decúbito lateral. Una buena almohada debe acomodar un segmento de todo el cuerpo y no solo unos centímetros, luego descargar los talones, si es necesario, porque la superficie de soporte debe estar formada por las piernas: cuanto más ancha es la superficie de soporte, más presión Descarga suave y uniforme.

Colocar al paciente en la cama requiere habilidad y disponibilidad de tiempo y personal, de hecho, ¡ni una sola persona es suficiente para mover a un paciente!

Los cambios de postura son esenciales para todas las personas que no se mueven de forma independiente. La planificación de los cambios de posición es imprescindible: un cuaderno, un diario o cualquier otro documento creado específicamente para este propósito debe colocarse en la mesita de noche y los movimientos (cada 2 horas si el sujeto está completamente inmóvil) se informa rigurosamente. Esta herramienta es útil cuando varias personas cuidan al paciente. Todos los movimientos deben realizarse de manera segura: si no puede hacerlo usted mismo, mueva al paciente con la ayuda de otra persona; use las ayudas para plantear y transferir el tema y, si la persona puede colaborar, solicite colaboración activa.

Todas las camas deben tener la posibilidad de elevarse hacia arriba: cuanto más la superficie de trabajo esté en el centro de gravedad, menor será la tensión en la parte posterior.

La gravedad es una fuerza que no puede ser "superada" y es mejor no desafiarla, en cambio es mejor mover el sujeto "rodando", "empujándolo" o "arrastrándolo" para minimizar el riesgo de trauma. Para este tipo de viaje hay especificaciones técnicas y ayudas que se describirán más adelante.

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