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Asistir a un miembro de la familia

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Ayudar a los ancianos

Evaluación del tema Estado de funciones y escalas de evaluación Frágil anciano Paciente con accidente cerebrovascular Paciente con demencia Paciente con fractura del fémur Restricciones de hidratación Medios centros de día
  • Evaluación de la asignatura.
  • Estado de la función y escalas de evaluación
  • El anciano frágil
  • Paciente con accidente cerebrovascular
  • Paciente con demencia.
  • Paciente con fractura de fémur.
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Evaluación de la asignatura.

El envejecimiento provoca una actividad ralentizada de muchos órganos; La incapacidad para defenderse contra las enfermedades se traduce en un aumento en el período de recuperación, así como las posibles secuelas de las patologías determinan una fragilidad peculiar que requiere una perspectiva diferente en el manejo de estas personas. Cuando es necesario ayudar a una persona mayor, es necesario conocer su estado psicofísico de la mejor manera posible; Todo esto es necesario para comprender cuál es su potencial, o más bien, cuáles pueden ser las capacidades residuales sobre las cuales aprovechar el tratamiento de cualquier patología.

La parábola de la vida prevé transformaciones inevitables, un niño de hasta siete años piensa y piensa de una manera particular, haciendo que el pensamiento se vuelva más concreto y racional, pero cuando envejecemos, la organización de ideas y lo físico ya no es así. de un adulto: la persona mayor no es una persona adulta mayor. Estos cambios son claramente identificables con herramientas específicas llamadas escalas de calificación.

Una estimación correcta prevé que los datos se contemplen objetivamente y la subjetividad se reduzca al mínimo, para evitar cometer una serie de errores, que en algunos casos pueden ser graves. El uso de escalas de calificación es una parte integral de la evaluación multidimensional, es decir, de todas esas herramientas utilizadas para tomar una fotografía precisa de la situación general de los ancianos. Este enfoque no deja espacio para interpretaciones subjetivas, o al menos no debería, y le permite disminuir drásticamente los errores. La investigación sobre el grado de autonomía es factible gracias a una serie de análisis relativamente simples y absolutamente no invasivos; Con estas herramientas, diseñadas para investigar las diversas áreas (dimensiones) de la vida, es posible evaluar:

  1. el estado de las funciones
  2. funciones cognitivas
  3. el estado clínico
  4. trastornos de conducta
  5. dolor
  6. el riesgo de úlceras por presión
  7. el riesgo de caídas
  8. el riesgo de desnutrición
  9. el riesgo de incontinencia
  10. La calidad de vida.

Aunque se utilizan las escalas de calificación, es posible que el operador que somete a la persona mayor a la investigación pueda cometer algunos errores relacionados con su subjetividad, en todos los casos las inexactitudes son muy raras si tiene un mínimo de experiencia. Independientemente de las diversas encuestas, el operador no profesional, es decir, el pariente o el voluntario que maneja a una persona mayor en el hogar, necesariamente debe tener algunas nociones básicas sobre el envejecimiento. A veces tendemos a olvidar que la edad crea una serie de metamorfosis que requieren un enfoque diferente. Los principales cambios encontrados en los ancianos se resumen en la siguiente lista:

  • la persona mayor es más frágil que un adulto;
  • la manifestación manifiesta de la enfermedad no ocurre de la misma manera que en una persona joven: un ataque cardíaco, por ejemplo, puede pasar completamente desapercibido o presentarse con signos muy matizados, especialmente en diabéticos: dolor de estómago, dolor leve en el pecho;
  • la dimensión afectiva a menudo se altera, muchas veces los ancianos sufren de depresión, el síntoma inicial (prodrómico) de enfermedades neurológicas particulares;
  • todos los órganos experimentan cambios en su funcionalidad: la piel se adelgaza, la filtración renal puede empeorar, el corazón puede presentar alteraciones del ritmo o la contracción;
  • todas las circunstancias estresantes causan una resistencia disminuida y una incapacidad para hacer frente;
  • a partir de sesenta y cinco años en adelante, la aparición de patologías y la pérdida de autonomía aumentan considerablemente; También hay un aumento en las enfermedades del corazón (cardiovascular), tumores, huesos (artrosis), el sistema nervioso (demencias);
  • algunas enfermedades crónicas pueden causar daño a diferentes órganos, además se encuentran varias patologías juntas (diabetes, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal), en este caso hablamos de comorbilidad;
  • las funciones cognitivas sufren alteraciones: dificultad para recordar o memorizar;
  • la movilidad reducida tiende a causar limitaciones en las articulaciones que con el tiempo disminuyen la capacidad de vestirse y caminar;
  • La vida de soltero (viudo) puede conducir al aislamiento social y a la regresión.

De todos estos datos queda claro, sin lugar a dudas, que la asistencia a las personas mayores requiere una perspectiva completamente diferente en comparación con el cuidado de un paciente joven y una actitud de disponibilidad y comprensión.

Como familiares o cuidadores de personas mayores, es necesario comprender que la tarea de uno debe ser la promoción de la autonomía de las personas mayores y no el reemplazo de sus funciones. Desafortunadamente, este objetivo no siempre se puede lograr, especialmente con personas con demencia.

La adopción de escalas de calificación no tiene la tarea de hacer que las personas mayores se dividan en mil pedazos, pero el uso de estas herramientas puede ayudar a dar crédito a la singularidad de la persona que ya no puede manifestarse completamente porque Algunas funciones están comprometidas. Las escalas de evaluación, que capturan los problemas en la luz correcta, ofrecen la posibilidad de planificar las intervenciones antes de implementarlas y evaluarlas más adelante. Incluso si las enfermedades determinan una condición mórbida con su nombre técnico, los obstáculos a los que se enfrenta la persona están más conectados con el manejo de las funciones fisiológicas más básicas (evacuar, caminar, comer), por lo tanto, es necesario pensar cómo vivir las horas del día y de la noche Es mejor pensar más en términos de ayuda que en la enfermedad per se.

Los trastornos, cuando ocurren, pueden crear discapacidades más o menos marcadas y requieren un nuevo tipo de equilibrio, pero la tarea del cuidador sigue siendo siempre el apoyo de la persona.

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