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Ayudar a los ancianos

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Medios de moderación

La contención es el conjunto de todos los medios físicos, farmacológicos e incluso ambientales que limitan la capacidad de un sujeto para moverse libremente. La contención debe considerarse un acto de salud, por lo tanto, una consulta médica y su prescripción es necesaria para decidir las estrategias terapéuticas.

La motivación que conduce a la prescripción de la restricción debe ser, sin duda, el interés del individuo y nunca las necesidades personales de los que ayudan.

La ley establece que sobre la base de cada tratamiento existe el consentimiento informado de la parte interesada: esto significa que no puede administrar un medicamento o obligar a una persona sin que se le haya informado previamente. Claramente, cuando decide hacer una restricción, se pierde la voluntad de la persona (demencia, agitación psicomotora) y, por lo tanto, es esencial evaluar cuidadosamente la situación con el médico. La restricción farmacológica utiliza sustancias capaces de disminuir el estado de agitación y confusión, mientras que la restricción física usa diversas ayudas para limitar los movimientos. Los principales medicamentos utilizados para el tratamiento de la agitación son las benzodiacepinas y los neurolépticos. La sujeción física utiliza rieles de cama, correas de sujeción, tirantes, puños, cinturones de seguridad y mesas de cochecito.

Como cualquier tipo de terapia, la restricción física también puede producir efectos secundarios importantes: lesión nerviosa, lesión isquémica, asfixia; por lo tanto, antes de continuar, es necesaria una evaluación cuidadosa que también tenga en cuenta el alto impacto psicológico que la restricción física tiene en el paciente.

Cuando se lo obliga a usar la restricción, es necesario:

  • aplicar las ayudas de la manera indicada por el fabricante;
  • supervise siempre el tema y no lo deje solo;
  • Después de aproximadamente dos horas, suelte la extremidad para que el paciente pueda moverse.

Las alternativas a la restricción incluyen algunos cambios en el medio ambiente, la cama y los comportamientos del cuidador.

Los cambios ambientales también tienen en cuenta la iluminación, pisos, puertas.

La unidad del paciente (cama y mesita de noche) también debe modificarse adecuadamente. La cama debe tener acolchado a los lados, el piso debe estar cubierto con material acolchado o colchones para proteger al paciente de la caída. Si el riesgo de caídas es particularmente alto, puede colocar un colchón directamente en el piso o, alternativamente, una cuna de unos pocos centímetros de altura; este acuerdo se implementará solo por la noche y no para el cuidado higiénico; Además, si el sujeto está en riesgo de decúbito, es preferible descartar esta posibilidad. No se recomiendan los rieles laterales, ya que aumentan el riesgo de trauma.

La postura sentada se puede usar para ofrecer una sujeción que no incluya cordones y puños: una silla o sillón con un asiento profundo evita que el paciente se levante. Los cojines altos y anchos ofrecen seguridad en caso de una caída de la silla. Siempre que sea posible, entretenga a los ancianos con actividades creativas: ejercicios físicos, actividades individuales. Si el hogar lo permite, es una buena práctica dejar que los ancianos deambulen libremente. Limitar la moderación debe ser un objetivo prioritario a perseguir siempre.

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