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El pie diabético

Clasificación del pie diabético Úlceras del pie diabético.
  • Clasificación del pie diabético.
  • Úlceras del pie diabético

Clasificación del pie diabético.

El pie del diabético se puede clasificar según el tipo de problema que lo afecta: si solo hay neuropatía presente, se define como pie neuropático, si solo hay isquemia, se define como pie isquémico, en presencia de ambas patologías, finalmente se define piedeneuroischemico. El pie neuropático se caracteriza por la presencia de una de las tres formas posibles de neuropatía: sensorial, motora, autónoma.

La neuropatía sensorial se manifiesta por la insensibilidad del pie a los estímulos externos (los nervios sensoriales se ven afectados), por ejemplo, el sujeto puede caminar todo el día con una piedra en el zapato y no notar nada, o tener zapatos muy apretados y no sentir constricción mínima; Esta alteración es la más peligrosa, ya que en ausencia de dolor como alarma, la respuesta defensiva relativa también desaparece. Este trastorno se puede diagnosticar con una pequeña herramienta simple llamada monofilamento.

El monofilamento consiste en un pequeño dispositivo equipado con un cable de plástico semirrígido que se pliega cuando se ejerce una presión de aproximadamente 10 g sobre la piel del pie.

Si el paciente puede sentir este estímulo al menos en cuatro puntos, puede excluirse la presencia de neuropatía sensorial; de lo contrario, el diagnóstico favorecerá una insensibilidad a los estímulos.

Otra prueba fácil es el uso del diapasón para evaluar la percepción de vibración (umbral vibratorio).

El diapasón se vibra y se coloca en el primer dedo (dedo gordo) y en el maléolo. Si el paciente no percibe la vibración producida por el instrumento, significa que hay problemas con las vías nerviosas.

La neuropatía motora causa un desequilibrio entre los músculos flexores y extensores que con el tiempo provoca torsión del sistema esquelético y deformidad del pie. El origen es una disminución en la fuerza y ​​el tamaño de los músculos (hipotonía e hipotrofia). Estos desequilibrios determinan las deformidades características de los dedos y las articulaciones pequeñas, así como de la bóveda plantar. La deformación de la estructura ósea normal provoca presiones exageradas en pequeños puntos del pie que dan lugar a la formación de callos. Los callos (hiperqueratosis) se comportan como cuerpos extraños que empujan estructuras óseas profundas, causando sangrado e invasión bacteriana. Esta evolución es particularmente arriesgada para los diabéticos. Los callos deben ser eliminados por personal experto y después de la eliminación es necesario hacer un calzado adecuado para redistribuir el peso en todo el pie y descargar las áreas en riesgo.

Para evaluar la hiperpresión plantar, se utilizan plataformas podobarométricas especiales, que miden con precisión la distribución del peso en el pie; Estas plataformas pueden ser informatizadas o manuales.

La neuropatía autónoma produce un desequilibrio en la secreción del sudor y las glándulas sebáceas, con la consiguiente sequedad de la piel (anhidrosis) y predisposición a cortes e infecciones de la piel. La hinchazón de la pierna (edema) también puede ser causada por esta enfermedad. Entre las lesiones menos frecuentes hay una forma de daño en los huesos, que se encuentra en sujetos con neuropatía (neuroartropatía), llamada pie de Charcot.

Esta enfermedad crea una subversión de la estructura ósea del pie con flacidez de los ligamentos y debilidad muscular; el resultado es el colapso de la bóveda plantar con un pie oscilante característico.

Este trastorno debe reconocerse de inmediato, ya que requiere un enfoque particular.

El pie isquémico es la consecuencia del no flujo de sangre a las extremidades (isquemia). Los síntomas están relacionados con la gravedad de la isquemia y pueden incluir: dificultad para caminar debido al dolor en la pantorrilla (claudicación), coloración púrpura de los pies, piel muy fría y dolor intenso, especialmente cuando la pierna está estirada (en la cama); En la etapa avanzada, se forman úlceras negras en los dedos (escara), que son la expresión del cierre completo de las arterias. Por lo general, esta enfermedad afecta a ambas piernas y ocurre principalmente desde la rodilla hacia abajo.

El diagnóstico se realiza sobre la base de pruebas simples. El primer examen necesario es la evaluación de las muñecas periféricas. Las pulsaciones se pueden detectar con los dedos o mejor aún con el uso de un dispositivo Doppler portátil. En las clínicas médicas se realiza un examen simple, llamado medición del índice de Winsor, que consiste en detectar la presión en el tobillo.

Es un procedimiento de detección muy preciso, capaz de identificar a los sujetos para los cuales se necesitan mayores conocimientos de diagnóstico.

Finalmente, el pie neuroisquémico presenta simultáneamente los síntomas de neuropatía e isquemia; Estas dos dolencias, cuando ocurren juntas, empeoran la imagen completa.

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